domingo, 2 de junio de 2013

I

El mundo era un sitio triste y envilecido.
Estaba cansada de los ojos en penumbras.
De la comida fría,
De mi café con restos de sueños,
Cansada hasta el borde del infarto
Hasta la osteoporosis de cada uno de mis oníricos deseos.


Mis uñas crujían entre mis dientes,
de tanta desesperación.
Yo quería desintegrarme
y volar alto,
sobre las cabezas
de la gran ciudad.


Quería llorar,
vomitar en la esquina
de mi habitación
y decir que era un ente
sucio que necesitaba purificarse
con whisky on the rocks.



Gabriela Lozano Barragán.


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